La balanza falsa es abominación a Jehová,
Pero un peso exacto es su deleite.Cuando viene el orgullo, viene también la deshonra;
Pero la sabiduría está con los humildes.La integridad de los rectos los guía,
Pero la perversidad de los pérfidos los destruye.Proverbios 11:1-3, NVI
Vivir con integridad de manera constante
Como cristianos libertarios, creemos que el libertarismo es la expresión más coherente del pensamiento político cristiano. Esta coherencia en la visión del mundo resulta sumamente atractiva para quienes buscamos una visión coherente del mundo. Por eso, a veces estamos abiertos a equivocarnos en nuestra visión del mundo y a realizar ajustes constantemente. Esta coherencia interna es importante, no sólo como forma de pensar, sino como forma de ser. Tenemos bastante experiencia en considerar nuestras propias creencias sobre el mundo, pero ¿cuánto esfuerzo aplicamos a nuestro comportamiento tal como nos perciben los demás?
Hace un año aproximadamente me animaron a pensar en cómo era para los demás experimentar el estar en una relación conmigo. Al principio, el ejercicio me resultó un poco desconcertante, pero a medida que fui profundizando, despertó una manera de ver mi relación con los demás bajo una nueva luz por primera vez. Esa experiencia estuvo guiada por una determinada manera de procesar la propia vida, por lo que no profundizaré en eso aquí. Sin embargo, el resultado de buscar este nivel de comprensión significó que he podido vivir con coherencia interna en mi forma de relacionarme con los demás. Es decir, me he estado relacionando con los demás con un mayor nivel de integridad.
Los cristianos serios entienden la importancia de vivir con integridad.
Valoramos la honestidad ante Dios. Deseamos coherencia en nuestro trato con los demás. Sabemos que vivir con integridad le da un gran valor a la relación con nosotros. No solo es un elemento clave en el discipulado y el crecimiento espiritual, sino que vivir en integridad es fundamental para ser libres como individuos. Ser un individuo indiviso y firme proporciona una base sólida para ser un faro de luz en un mundo oscuro.
Observe la frase del proverbio anterior: “La sabiduría está con los humildes”. Si queremos que la sabiduría divina nos sirva de guía para vivir con integridad, podemos empezar por ser humildes. Esto a veces significa prestar mucha atención a nuestras inconsistencias en el comportamiento.
Mis hijos son expertos en señalarme cuando soy inconsistente o parcial con uno de sus hermanos, o cuando me exijo algo diferente. En mis mejores días, recibo esta retroalimentación como un regalo y la modifico según sea necesario, a veces pidiendo disculpas. No es una manera de apaciguar a mis hijos ni de reducir nuestra autoridad sobre ellos, sino una manera de vivir con mayor integridad con ellos. Esto sin duda se aplica tanto fuera como dentro del hogar. Vivir en libertad requiere vivir con integridad, lo que se logra con la sabiduría que se adquiere solo al caminar humildemente con Dios.


