Cuando reflexionas sobre lo que significa vivir en libertad como cristiano libertario, ¿qué te viene a la mente? Si afirmas los principios de libertad, derechos individuales y no agresión junto con su creencia en el evangelio de Jesucristo, ya sabes la lucha por vivir libre en un mundo oscuro. Hay presiones y exigencias constantes para doblegarse a las exigencias del estado o de la sociedad.
Vivir como libertario y vivir como cristiano no son lo mismo. Se puede vivir como libertario, pero no como cristiano. Asimismo, hay muchos cristianos que no viven como libertarios. Vivir como libertarios requiere no sólo una firmeza en contra de violar a los demás, sino también un compromiso con el camino de Cristo que va más allá de eso.
Vivir en libertad: reflexiones sobre la vida cristiana libertaria
Vivir como cristiano es vivir libre del pecado y de la oscuridad. Pero si el Estado es una de las formas más presentes de oscuridad, ¿cómo debemos vivir? No es un punto trivial que en el plan cósmico de Dios de enviar un Mesías, Dios eligió hacerse humano durante uno de los reinados más opresivos de la historia. La vida y el legado de Jesús de Nazaret fueron una grave amenaza para la humanidad. Imperio de cesar porque Jesús revela la violencia del Estado que nunca pudo cumplir lo que prometió: la paz. Los seguidores de Jesús son balizas portadoras de luz de paz, y es en un mundo oscuro donde deben brillar.
Tanto antes como después de la época de Jesús, los imperios han tratado de oscurecer nuestros corazones y envenenar nuestras mentes con propaganda y desinformación. Se han amenazado vidas humanas y algunas han muerto injustamente a manos del Estado. Sin embargo, a pesar de ello, los seguidores de Jesús han aprendido a vivir en libertad y a encarnar la promesa de la verdadera paz y el florecimiento humano.
Aquellos que aprenden a vivir libres serán una luz en la oscuridad.
Este artículo es el comienzo de una serie de reflexiones periódicas sobre la idea de vivir como luz en la oscura sombra del Estado. El Estado quiere llamarnos suyos. Algunos miembros de la sociedad nos consideran su propiedad. Desde la violencia institucionalizada hasta el fenómeno mimético, se nos exige constantemente que sacrifiquemos nuestra identidad, individualidad y capacidad de acción en el altar del colectivo.
Para vivir libres y prosperar, a veces debemos rechazar tales exigencias. Esto no es un rechazo de auto sacrificio No se trata de una virtud, ni tampoco de renunciar a los propios intereses en beneficio de los demás. Por supuesto, esas son virtudes cristianas, pero el Estado quiere apropiarse de esa virtud y usarla para alimentar su motor de dominio y violencia. Es verdaderamente una noción insidiosa la de que los individuos están subordinados al colectivo, y sólo conducirá al infierno en la tierra si se le da algún asidero en las mentes.
Por eso, los cristianos libertarios individuales deberían elegir caminar por el camino de la paz, como portadores de luz dispuestos a tomar una postura contra la injusticia individual y sistémica. Como portadores de la imagen de Dios, tenemos la responsabilidad de reflejar esa imagen unos a otros para mostrarles a los demás cómo es vivir como Cristo.
Vivir libre como cristiano significa pensar deliberadamente en cómo vivir para prosperar.
Para muchos, esto implica vivir en libertad de una manera que a otros les resulta difícil de entender, yo incluido. Por eso quiero dedicar tiempo periódicamente a reflexionar y compartir mis pensamientos sobre lo que significa vivir en libertad en un mundo empeñado en disminuir mi dignidad, mi honor y mi calidad de vida.
El plan es escribir regularmente sobre la vida como libertario. Hasta la próxima, aquí hay un pasaje relevante que fue tema de estudio recientemente en mi pequeño grupo de la epístola de Santiago:
Hermanos míos, cuando os halléis en cualquier prueba, tened por sumo gozo, pues ya sabéis que la prueba de vuestra fe produce paciencia; y que la paciencia tenga su obra completa, para que seáis perfectos y completos, sin que os falte cosa alguna (Santiago 1:2-4, NVI).


